Pablo Íñigo Argüelles

lee

Dallas, 2018

Lee, era un buen tipo Lee. Se sentaba en esta misma mesa a devorar manzanas. Era callado, no raro como lo pintó la Comisión, y mi abuela le adoraba, ¿sabe? De todos los hombres a los que alquiló cuartos él era al único al que siempre le dejaba leche y un emparedado de jamón listo en el refrigerador.

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Tómame, Brooklyn

Afuera, los copos de nieve caían sin el romanticismo que uno esperaría; nieve que brillaba a la luz de una farola intermitente para luego desaparecer. Estaba ilegalmente instalado en la habitación de mi compañero de piso con solo unas pequeñas bocinas, a punto de terminar de leer un libro sobre el día que mataron a Kennedy, pero cuyo final retrasaba para no quedarme sin hacer nada. Era nochebuena en Nueva York.

Fotografías de Pablo Íñigo Argüelles

Cojímar

Todo anda flotando por ahí. Y se puede ver. Es como una espesa capa de neblina misteriosa que por las noches cubre el malecón de La Habana, donde la gente se congrega para hacer todo y nada.

tieera

Tierra de nadie

Hace poco viajé a Estados Unidos. Al sur, para ser más exactos, porque al igual que México, la llamada “América” es también muchas Américas al mismo tiempo. La del norte, la del sur; la West Coast, la East Coast. Por lo tanto, decir que se fue a Nueva York implica algo inmensamente diferente a decir… Leer más »