Aproximación al español de Carlos Noyola.

Aquí todo está a la mitad

como la cabeza de mármol

del emperador romano

y el magro torso

de su protegido.

La forma en que la nube de humo

que no parece

tocar la tierra y la toca

voltea unos cuantos coches, un camión

y aprendemos a caminar millas

sobre nuestros cuerpos.

Las granjas de puercos desaparecen

luego las pequeñas colinas.

Como en los sueños de angustia

con gestos irrevocables

el conjunto en ruinas parece más grande

un palacio carbonizado, su mirada

omnipotente

y eterna. Qué bien

recordamos la escena

los actores deslizándose

como pequeños veleros, la balaustrada

que enfría nuestras palmas.

No son vuelos o cantos

sino una oscuridad rápida como la sangre.

Terminó en las yemas de nuestros dedos:

la valla dio paso

al bosque.

Empezó el mundo.

 

Unusually Warm March Day, Leading to Storms

Everything is half here,

like the marble head

of the Roman emperor

and the lean torso

of his favorite.

The way the funnel cloud

which doesn’t seem

to touch ground does—

flips a few cars, a semi—

we learn to walk miles

above our bodies.

The pig farms dissolve,

then the small hills.

As in dreams fraught

with irrevocable gestures,

the ruined set seems larger,

a charred palace the gaze

tunnels through

and through. How well

we remember the stage—

the actors gliding about

like petite sails, the balustrade

cooling our palms.

Not wings or singing,

but a darkness fast as blood.

It ended at our fingertips:

the fence gave way

to the forest.

The world began.