Black Mirror
(Reino Unido, 2011-presente)

Serie antológica de televisión.

Creación: Charlie Brooker.
Dirección: Owen Harris et al.
Temporadas
: 3.
Episodios
: 13.

Disponible en Netflix.

En la pantalla, hay de fantasías a fantasías. En el género fantástico caben tanto monstruos, como superhéroes; tanto alucinaciones e ilusiones, como imaginaciones bien elaboradas. La fantasía es usada frecuentemente para evadir la realidad, a veces de forma muy infantil, pero también para explicarla y confrontarla. La ciencia ficción, abordada con toda seriedad, pertenece a esta última forma hacer obras fantásticas para narrar historias. Cuando son buenas, las películas pertenecientes a este género hacen proyecciones más o menos realistas de mundos posibles, a partir de principios científicos.

Producir narraciones audiovisuales de ciencia ficción exige el uso de efectos especiales y otros recursos que implican grandes inversiones. Por eso, entre otras cosas, la industria audiovisual exige una garantía comercial para la exhibición de este tipo de producciones. El público consume efectos especiales que sustituyen su imaginación, que lo entretienen y le permiten evadir la realidad; de ahí que la versión infantil de la ciencia ficción, alejada de la reflexión sobre las posibilidades del mundo, sea un gran negocio.

Por otro lado, el formato del cortometraje, por su duración y su narrativa escueta, pero fuerte, ofrece pocas posibilidades de exhibición comercial, por lo que ha sido relegado a círculos de poco impacto; por lo menos, así es en nuestro país. Ver en México cortometrajes de buena ciencia ficción era algo casi imposible, hasta que llegó la serie británica Black Mirror, por medio de la plataforma Netflix.

Esta serie de cortometrajes — desde la perspectiva de un “sentimiento de tecnoparanoia”, como lo dijo en su momento el comunicado de prensa de Endemol, su compañía productora— plantea diversas posibilidades de mundos a partir de la realidad que vivimos: Twitter; drones; calificación de personas con estrellas al estilo Uber; shows de talento; bloqueo de personas, como en Facebook, pero en la vida real; o interactuar en redes sociales y en mundos virtuales, antes que en la vida real, son algunos de los temas que esta magnífica serie trae hasta nuestras pantallas. Black Mirror invita a pensar en el futuro próximo que todos estamos construyendo a partir del uso y el valor que le damos a la tecnología que tenemos en las manos. Ciencia y ficción a partir de una reflexión existencialista sobre el devenir del ser humano.

La posibilidad, como categoría, permite a la filosofía expresar las propiedades de la materia en constante movimiento. Por otra parte, la realidad designa todo lo que existe y que en algún momento fue posibilidad, y esta última es fáctica, siempre que surja de la realidad a partir de la imaginación, pero no solamente de una imaginación alucinada. Las posibilidades de mundos, por lo tanto, son reales cuando nacen del análisis, estudio, reflexión e imaginación de la realidad. Filosofía, ciencia y creación se fusionan para proyectar esas posibilidades de mundos, que devienen posibilidades del ser y existir humanos. Este ejercicio es llevado a la pantalla, como narra ciones fascinantes, por los creadores de Black Mirror, quienes nos preguntan: ¿Estamos en camino de perder la conciencia de ser a partir de relacionarnos con fuerza, casi cohesionarnos, con la tecnología, como si fuese la otredad presente?

Con tres temporadas disponibles en Netflix y una cuarta en producción, Black Mirror ha logrado impactar al público sin ese abordaje infantil de la ciencia ficción que Hollywood nos ha impuesto y, por ello, ha sido reconocida con cinco galardones, como el Emmy Internacional, en 2012, y el BAFTAT TV Award, en 2017, además de otras veinticuatro nominaciones en diversas categorías. Estamos hablando, entonces, de televisión de calidad, muy cercana al buen cine. El prestigio de esta serie y sus historias hizo que Netflix adquiriese los derechos en 2015, para que las temporadas 3 y 4 consten de más capítulos que las dos primeras; pero no sólo eso, el actor y productor Robert Downey Jr. obtuvo los derechos del tercer episodio de la primera temporada, titulado “Toda tu historia”, para adaptarlo a la pantalla grande.

La fantasía no es solamente una forma de evadir la realidad. Quizá las mentes débiles consumen su variante hollywoodense para generar una idea infantil del mundo, ante la cobardía de enfrentar la realidad, dando grandes ganancias a sus creadores, sin embargo, la fantasía es también una forma de generar posibilidades de mundo para transformar la realidad presente a partir de la reflexión. De eso se trata la buena ciencia ficción, no de fugarse de la realidad, sino de confrontarla para transformarla. Por eso, Black Mirror es una serie en serio.