Luis Bernardo Pérez

Marcos Ramírez, 187 pares de manos, 1996.

Nuestra ciudad

Un aviso fijado a la entrada del viejo puente de piedra informa a los viandantes que están ante un monumento histórico. También advierte a los suicidas potenciales que, con el objeto de preservar la dignidad de la construcción, se abstengan de lanzarse al río desde allí y les recuerda que la ciudad cuenta con otros puentes –más modernos y funcionales– que pueden ser utilizados para el mismo fin.